El círculo no existe.

cc3adrculo-incompleto.jpgQuerido amigo:

Seguí las instrucciones de tu última carta y aquí estoy. Veo el mar desde lo alto, hace frío y el viento sopla sin tregua, me desordena el pelo; mis manos, entumecidas, se esfuerzan por sujetar los papeles sobre mis piernas cruzadas, el mar rompe cada vez con más fuerza sobre la base de la montaña; las hayas y la hierba se mueven, agitados por unas fuerzas que no comprenden. De la misma clase de aquellas que tú solías decir que controlabas: “El mundo está a mis pies, soy su Señor”. Sigue leyendo

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